“Emprender es para mí como una adicción”

Jaume Sanpera es un clásico en el ámbito del emprendimiento tecnológico. Ha dejado una intensa huella en más de un proyecto. La penúltima fue Eurona, una compañía de sobra conocida. Ahora, está al frente de Sateliot, una “start-up” que define como “el primer operador de telecomunicaciones satelital que dotará de conectividad global continua a todos los elementos que compondrán el universo del internet de las cosas (IoT) bajo el protocolo 5G”.

– ¿Cómo surgió la idea de este proyecto? ¿Tuvieron alguna fuente de inspiración?

– Naturalmente, yo tenía que hacer negocios en el mundo de las telecomunicaciones, que es el mío. El internet de las cosas es un sector que va a explosionar, mejor dicho, ya está explosionando. La cobertura móvil global es del 10%. Un 90% del mundo, incluidos los océanos, no tienen posibilidades de conexión. Y las cosas son móviles, mientras que las coberturas han sido diseñadas por los operadores pensando en las personas. Por tanto, hay una falta de servicio evidente en esos entornos fuera de las ciudades.

– ¿Cómo llegó a la conclusión de que la mejor manera de llenar ese hueco era la tecnología del nanosatélite?

– Cuando pretendes que el alcance sea global, no tienes más remedio que recurrir a tecnologías satelitales. Pero enlazarlas con un objeto pequeño solo es posible si se acercan a la tierra. La única manera de conseguirlo es desplegando constelaciones de nanosatélites. Éstos se encuentran a 500 kilómetros, mientras los convencionales están a unos 36.000 kilómetros de distancia. El lanzamiento se hace, de momento, con cohetes tradicionales. El nanosatélite se coloca en su órbita a través de sistemas de propulsión y gira continuamente alrededor de la tierra a siete kilómetros por segundo. No basta con unos cuantos, se hace necesaria una red –en este caso integrada por un centenar– para que cuando uno se esconda en el horizonte, otro asuma la función y la conexión sea permanente.

– ¿Qué supondrá la primera constelación de nanosatélites que pretenden poner en marcha?

– Existen en el mundo otras “start-ups” que están tratando de promover constelaciones para IoT. La gran diferencia es que Sateliot es la única que lo está realizando bajo protocolo 5G, lo que significa que los mismos equipos que se están comunicando con las torres de Movistar, Orange o Vodafone, por ejemplo, lo van a hacer con nuestros satélites. Nuestra primera constelación comercial empezará a funcionar en el primer trimestre de 2022, aunque ya este año vamos a lanzar algunos nanosatélites. Estos dispositivos pesan unos 15 kilos y presentan una envergadura similar a la de un microondas. Cuantos más integren una constelación, más rápida será la respuesta.

– ¿Cómo prevén financiar la inversión, unos 100 millones de euros, que requiere el proyecto?

– Queremos conseguirlo a través de tres rondas de capital. Una primera que hacemos este trimestre de un montante de entre 5 y 10 millones de euros. Una segunda en 2021 de 20 millones. Y una tercera en 2022 de 70 millones. Estos fondos nos permitirían hacer frente al cien por cien del desembolso necesario. Paralelamente, estamos tramitando ayudas públicas del Gobierno y la Agencia Espacial Europea.

– ¿Qué pruebas han realizado para estar seguros de que el sistema funciona?

– Hemos hecho tests y los resultados han sido positivos. No obstante, tenemos planteados retos tecnológicos que vamos a ir solventando en este año y medio.

– ¿Cuenta con algún socio tecnológico?

– Fundamentalmente la Agencia Espacial Europea y Open Cosmos, una compañía con sede en Reino Unido que construye el satélite menos la parte 5G, que la diseñamos y desarrollamos en Sateliot, aunque la ensamblan ellos. También lo ponen en órbita y lo monitorizan. Es una empresa de un español que se llama Rafael Jordá.

– ¿Cuándo empezarán a dar servicio?

– Estamos en conversaciones con operadoras europeas, americanas y asiáticas. Esos acuerdos nos permitirán incorporar los requisitos de nuestros clientes. Daremos servicio mayorista a través de estas compañías. Queremos ser globales desde el primer momento, por lo que aspiramos a suscribirlos con una americana, una asiática, una africana, una latinoamericana y una europea.

– ¿Qué previsiones de retorno del capital han hecho?

– Las compañías satelitales son muy rentables. Estimamos facturar 500 millones de euros en 2025. Estamos hablando de un mercado global de 5,9 billones de euros solo en la parte relacionada con el internet de las cosas.

– Usted es un emprendedor nato…

– Sí. Hasta el momento, he fundado 10 compañías.

– ¿Usted puede vivir sin emprender, sin tener un proyecto empresarial propio?

– Desde luego, yo no. Es parecido a una adicción. Al menos, en mi caso. La posibilidad de crear de cero una compañía, que es algo así como un ente vivo que acaba siendo autónomo porque termina funcionando por sí solo, es muy difícil de suplir con otro trabajo.

– Usted está haciendo innovación. ¿Está mejorando el marco para hacer I+D+i en España?

– El Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI) funciona muy bien. Tener un ministro que es un profesional de la materia es muy importante. Nos falta agilizar la burocracia.

– ¿Nuestro desarrollo tecnológico e innovador está limitado por el sistema educativo que tenemos y por la falta de profesionales STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas por sus siglas en inglés) que padecemos?

La inversión en educación es imprescindible. Hay que cambiar el modelo vigente en España de arriba a abajo. Una materia como ésta no puede politizarse. Es obligado hacer un pacto de estado entre todas las fuerzas políticas porque nos jugamos muchísimo.

Fuente: https://www.larazon.es/economia/20200201/j53qag26jfgalf776d7hxv5mim.html

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